MORENA PICOPATO

La morena del Mediterráneo, conocida localmente como «morena picopato», es uno de los depredadores más reconocibles de las aguas que rodean Tenerife. Con su cuerpo largo y musculoso y la boca siempre abierta, puede parecer agresiva, pero en realidad es más tímida y curiosa que peligrosa. Este comportamiento de «boca abierta» simplemente le ayuda a respirar, bombeando agua a través de sus branquias.
Las morenas pueden alcanzar hasta 1,5 metros de longitud y suelen vivir en grietas rocosas, túneles de lava y pequeñas cuevas formadas por la actividad volcánica. En los alrededores de Tenerife, a menudo se las ve asomándose por los agujeros de los arrecifes, observando a los buceadores pasar con ojos brillantes y alertas.
Estos cazadores nocturnos se vuelven más activos por la noche, cuando abandonan sus refugios para buscar peces, pulpos y crustáceos. Durante el día, prefieren permanecer ocultas, compartiendo sus hogares con camarones limpiadores que les ayudan a mantener la piel sana.
Uno de los datos más fascinantes sobre las morenas es su segundo par de mandíbulas —llamadas mandíbulas faríngeas— que se lanzan hacia delante para atrapar a sus presas, lo que las convierte en uno de los cazadores más eficientes del océano. A pesar de su aspecto temible, las morenas rara vez atacan a menos que se sientan amenazadas.
Encontrarse con una morena en las cristalinas aguas atlánticas de Tenerife es siempre un momento memorable: un atisbo de la vida secreta de los arrecifes volcánicos de la isla.

